lunes, 26 de febrero de 2018

MENE: PRIMERA NOVELA PETROLERA EN VENEZUELA




BREVE CONOCIMIENTO DEL AUTOR
Mireya Vásquez Tortolero


RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ Nació en Puerto Cabello (Estado Carabobo) el 14 de agosto de 1903. Hijo de Ramón C. Díaz y de Rosario Sánchez. Asistió a las escuelas Francisco Kepper, José R. Pelayo y Bartolomé Salom en Puerto Cabello, hasta 1916 cuando por las dificultades económicas de su familia, es llevado por su padre a trabajar como dependiente en la casa comercial Otto Raddler Sucrs. Luego, tiene necesidad de desempeñarse como ayudante en un taller mecánico, y también como pintor de carteles de cine. Completa su educación a través del estudio autodidacta. Fue escritor, periodista e historiador. Dentro del primer rango fue novelista, cuentista, ensayista, crítico literario y dramaturgo. 
Se inicia en la literatura con el trabajo periodístico en el Boletín de Noticias y El Estandarte, de Puerto Cabello (1920-1924). Posteriormente se va a Maracaibo donde establece contacto con los medios intelectuales de la capital zuliana. Allí colabora en los periódicos La Información, Excelsior y La Hora Literaria; en 1925 participa en la creación del grupo literario “Seremos”, el cual adopta una actitud crítica ante el régimen del general Juan Vicente Gómez, por esto es llevado a prisión en el castillo de San Carlos (1928-1929). Una vez liberado, regresa a Puerto Cabello donde contrae matrimonio, para volver nuevamente al Zulia y se residencia en Cabimas, ciudad en la cual desempeña el cargo de juez municipal (1930-1935). El mundo de los campos petroleros que ahí descubre constituye el tema de su primera novela Mene, galardonada en 1935 por el Ateneo de Caracas y publicada en 1936.
Posteriormente se residencia en Caracas, allí es nombrado jefe de publicaciones del Ministerio de Agricultura y Cría entre 1937 y 1939, director de Gabinete del Ministerio de Educación de 1940 a 1941 y director de la Oficina Nacional de Prensa (1942-1943). Díaz Sánchez incursiona en la política en el año 1943, en ese momento es nombrado diputado por el Estado Carabobo (1943-1945); en esa época es colaborador de los diarios El Universal,  El Nacional, El Heraldo, La Esfera, así como de las revistas Élite, Billiken y del semanario Fantoches. Fue Director de Cultura y Bellas Artes del Ministerio de Educación (1951-1952), además es consejero cultural de las embajadas de Venezuela en París, Roma, Madrid y Bonn (1952).
Por su novela, Cumboto (1950) recibe el premio Arístides Rojas. Esta obra fue traducida al francés y al italiano. También son obras suyas  Casandra (1957) y Borburata (1960). Esta obra es de gran contenido social.
En el campo de la historia, publica una magistral biografía de Antonio Leocadio Guzmán, titulada Guzmán, elipse de una ambición de poder galardonada con el Premio Nacional de Literatura (1950).
 Ramón Díaz Sánchez es considerado como uno de los mejores narradores venezolanos de la primera mitad del siglo XX. Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua en 1952 y de la Academia Nacional de la Historia en 1958.  Murió en Caracas el 8 de noviembre de 1968


MENE Y LA NOVELA DOCUMENTAL

            Ramón Díaz Sánchez  publica en 1936 Mene, la que habría de ser, junto con Cumboto, la obra más conocida de este autor.

            Mene narra la historia del descubrimiento del petróleo, en el occidente de Venezuela. Las poblaciones zulianas de Cabimas y Lagunillas sufrirán grandes transformaciones, gracias a la iniciación de la explotación petrolera.

            La riqueza que representa la presencia del oro negro, tiene como oposición la servidumbre de tipo moral y humana que supone el brusco cambio experimentado en el país a partir de ese momento.

            Al final, aparentemente, todo vuelve a la normalidad, pero ha quedado la huella del petróleo, tanto en la geografía como en la mente de quienes han vivido semejante transformación.

            Como indica el profesor Gustavo Luis Carrera (1972): Allí están los más visibles elementos constitutivos: la aparente bonanza económica, la corrupción de las costumbres, la descriminación, el crimen, el robo, el suicidio, el accidente mortal o mutilador.



MENE COMO NOVELA DOCUMENTAL
            En nuestro país, la mayoría de los escritores han tratado de relacionar sus creaciones con la realidad del país; como ejemplos tenemos a Manuel Díaz Sánchez, Manuel Vicente Romero García, Arturo Uslar Pietri, Rómulo Gallegos. También Ramón Díaz Sánchez se preocupa por escribir una novela en la que trata de explicar uno de los problemas venezolanos de la época que le tocó vivir: la explotación petrolera.

Mene está catalogada por Orlando Araujo (1988) como una obra de  denuncia, un testimonio vivido, una fabulación veraz o una novela reportaje.

            La novela está estructurada en capítulos y cada uno de ellos señalados con nombres de colores: Blanco, Rojo, Negro y Azul. Cada uno de ellos simboliza un momento de cambio en el desarrollo del tema planteado. Se intenta ilustrar, o tal vez resumir, mediante esa imagen, el clima que se presenta a todo lo largo de la obra. Son episodios breves, que encierran estampas históricas anteriores a la explotación petrolera, y los orígenes de ésta; la especulación y desgraciadas ocasionadas por la locura del petróleo, migraciones desde los campos hacia las zonas petroleras; el auge de la prostitución y la vida de los negros antillanos, que vienen a Venezuela, representados por E.N. Philiber, en quien se simboliza la dIscriminación racial; la crisis que lleva a la aparente normalidad y a la búsqueda de otra vida.



            Mene es una obra basada en la experiencia directa del autor. Ramón Dïaz Sánchez permaneció, durante algún tiempo, en la zona petrolera del Zulia (1924-1936), como empleado de una compañía petrolera y como Juez Municipal. Sin embargo, como dice el profesor Carrera, Mene no alude a experiencias realmente vividas en sentido histórico y cronológico por el autor: su acción se ubica en período anterior a 1930, en la época del “descubrimiento y las iniciales explotaciones”. No obstante, dice Orlando Araujo Mene es ficción en el sentido estético de la palabra, porque, aunque el paisaje y los escenarios son reales, inventa los personajes, crea las situaciones y no interrumpe el tiempo novelesco ni con interferencias, ni con sociologías, ni con el simbolismo galleguiano.

 Díaz Sánchez acude a figuras simbólicas como ocurre con las extrañas monedas unos discos de oro pesados y relucientes… Pero ni zamuro ni lechuza. Era un águila. [1]

            El conflicto narrativo presenta el enfrentamiento entre los nativos y los extranjeros “conquistadores”, quienes han creado en Venezuela la “lista negra” . Allí estarán incluidos todos aquellos trabajadores que protesten la presencia de los “rubios”, los que no cumplan con el trabajo asignado, al igual que los discriminados por sus ideas políticas o por el color de su piel.

                   También Casiano y sus hijos se vieron relegados. Eran como otros tantos matojos arrancados de cuajo y aventados. Su casa permaneció cerrada, igual que la capilla… (p.45)


                   ¿Teófilo Aldana? ¿Hasta cuándo voy a decirle que no me moleste?. Usted no puede reportarse aquí porque está en la lista negra. (p.49)


Teófilo es un negro fornido que no se dejó gobernar por los “hombres rubios” y que se enfrentó a ellos.

            El enfrentamiento entre nativos y extranjeros y la descriminación racial se ven denunciados por el autor. Ella está claramente representada en la novela por Enguerrand Narcisus y su esposa Phoebe, una pareja de trinitarios que había venido a Venezuela con toda la ilusión de quedarse y trabajar honestamente. El era electricista y ella costurera.

            Un infortunado percance fisiológico que le acontece a Enguerrand, cambiará para siempre su destino.

                   Gemían sus tripas y se retorcían obligándole a apretarse el vientre con las piernas muy juntas… (p.115)
 

            Se vio en la necesidad de ir al retrete de los blancos y al verse descubierto cae en la “lista negra”. Fue despedido de la compañía donde trabajaba y no pudo conseguir por nada trabajo en ninguna otra parte.

                   …no obstante haber estado girando a su derredor como el caminante que en medio del camino busca el camino: Black List.
                   ¡Espantoso! ¡Catastrófico!. Le habían puesto en la lista negra: Enguerrand Narcisus Philibert, negro antillano, por haber osado ocupar el retrete de los blancos. (P.120)

            Esto lo lleva a la desesperación y por último a la muerte.

            Otro ejemplo es el de Angela y Jorge. Un matrimonio entre un yanqui y una mujer criolla. Matrimonio donde los prejuicios sociales y la descriminación racial acaban por destruir a Angela, pues la decepción la lleva a la muerte.

            El poder económico, político y social de los extranjeros queda evidenciado:

                   Casas de madera resplandecientes, sobre pilastras con techumbres aisladoras. Jardinillos plantados con acusado aire de forasterismo. Todo un pueblo nuevo y exclusivista, aislado del mundo circundante de una extensa verja de hierro (…) Allí predomina el blanco, un blanco neto, agresivo como el de los modernos hospitales y salones de barbería. Sugiere el confort de aquellos chalets cierta idea de cartujismo, con todo lo necesario para no carecer de nada…
                   -Ahí van a vivir los jefes extranjeros… (p.53)


Ellos serán los nuevos conquistadores, los dueños de la tierra zuliana.

                   Cesan de voltejear las hélices y los buques negros vomitan sobre la tierra febril su cargamento de hombres y de hierros. Hombres rubios duros, ágiles. Maquinarias fornidas, saturadas, diríase de un espíritu de odio contra todo lo verde. (p. 43)


Pero los extranjeros blancos se adueñan de la tierra gracias a los  criollos que les rinden pleitesía. Díaz Sánchez representa a estos en dos personajes: Joseíto Ubert, criollo cómplice de las compañías petroleras y enriquecido a costa de ellas, y Carolino Kuayro, quien se vendió a los musiúes.




            La maquinaria se hace poderosa, ya no se puede detener. La transformación es irremediable. Hasta el paisaje cambia.

                   Pueblos oscuros -Cabimas, Lagunillas, Mene- se incorporan al frenesí del mundo. Las veredas convertíanse en calles, los crujizales en viviendas: unas viviendas presurosas, hechas con los cajones de las máqueinas y tapadas con planchas de zinc. La demencia de un ensueño extravasado de las fronteras oníricas. (p.44)


            Pero no todo puede ser desenfreno y destrucción. Llegó la crisis. Ya no se vendía el petróleo en el extranjero. En las grandes potencias había mucho petróleo acumulado. Entonces, todo vuelve a la calma, al reposo. Se abrió de nuevo la iglesia…

                   La calma acompasada de sus movimientos, el ritmo de sus espíritus iba dando vida a aquellos cantos. Surgió de forma nítida y preconcebida: una escuela (p.148)











Todas las cosas iban cobrando el equilibrio perdido, fue naciendo en la gente del pueblo una nueva esperanza.


CONCLUSION
            Ramón Díaz Sánchez en su novela Mene hace un recorrido por todo el mundo petrolero, desde sus inicios desvastadores hasta el momento de un asentamiento que lleva a recuperar nuevamente ciertas tradiciones. Económicamente, el petróleo seguirá siendo la fuente de ingreso, pero, ahora, más tranquilo y sosegado.

            Como creación novelesca, de carácter documental, Mene toca una gama de temas centrados en el cambio poderoso que acontece con la aparición del petróleo: en sus inicios, con un efecto asesino y desvastador, donde la sangre y la muerte corren paralelas al petróleo. Hay destrucción moral y espiritual. Hay un afán constante de riqueza (Joseíto Ubert), oportunismo (Carolino Kuayro). Se van reuniendo todos los males, aun hasta la exploración de tierras indígenas y el aniquilamiento del hombre a causa de la fiebre y las flechas envenenadas (Anselmo Soto).

            El profesor Carrera afirma que Mene es la primera novela del petróleo de autor venezolano; obra de gran valor original en la concepción general y de sólida significación documental, basada en las experiencias directas de Díaz Sánchez.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Araujo O.(1972). Narrativa Contemporánea Venezolana. Caracas, Editorial Tiempo Nuevo.

Carrera G. L. (1972). La Novela del Petróleo en Venezuela. Caracas, Talleres Litográficos de Servicios Venezolanos de Publicidad. 

Díaz Sánchez R. (1969). Mene. España, Círculo de Lectores.

Oropeza, J. N. (1984). Para fijar un rostro. Notas sobre la novelística venezolana. España, Vadell Hermanos Editores.




[1] Ramón Díaz Sánchez. Mene Caracas, Círculo de lectores, 1966. 
   Todas las citas a la obra pertenecen a esta edición.

martes, 1 de octubre de 2013

MOVIMIENTOS LITERARIOS (Segunda Parte)



EL NEOCLASICISMO

Corresponde esta corriente al siglo XVIII, conocido con el nombre de Siglo de las luces, Siglo de la razón e Iluminismo. El Neoclasicismo consiste en el retorno radical hacia los clásicos, contrario al desorden barroco. En este periodo, las obras se basan en la razón, la moral y la didáctica. Se desecha lo fantasioso y lo popular, y se propone lo racional, lo académico. El poder de la razón y lo razonable; una ilimitada confianza en la fuerza de lo natural es lo que guía a este siglo: es la época de la Ilustración. En España, se conoce a Leandro Fernández de Moratín con su obra El Sí de las niñas y Tomás Iriarte con sus Fábulas literarias; en Francia, el dramaturgo Jean - Baptiste Poquelin (Moliere) con El Avaro.

Entre las características del Neoclasicismo, se pueden mencionar las siguientes:
o   Papel de la razón en el acto creador. Los neoclásicos consideran importante el sujetarse a los dictados de la razón en el acto creador. Es una manera de evitar el desbordamiento de la imaginación y de las emociones para evitar que se destruya la armonía del poema.
o   El plan de la obra. La armoniosa distribución de las partes se logra elaborando un plan y siguiéndolo disciplinadamente.
o   La decantación del lenguaje. Los neoclásicos buscan lo acabado, lo perfecto, y para ello utilizan un lenguaje poético, claro y sencillo.
o   El estudio de los modelos clásicos. La manera como los neoclásicos logran escribir en una forma reflexiva es a través de la lectura de los grandes clásicos de la antigüedad. Estudiando sus obras se purifica el gusto y se aprende a conservar el dominio sobre la imaginación, aun en medio de los estallidos emocionales. La lectura de los clásicos depara la posibilidad de ganar una lengua culta, rica y propia.
o   El arte como imitación de la naturaleza. Así como los griegos y los romanos concebían el arte como una imitación fiel de la naturaleza, los neoclásicos heredan esta posición y se plantean como ideal estético la representación fidedigna del hombre y de la naturaleza, tal y como aparece en la realidad. Cuando por excepción incurren en hipérboles o en el uso de recursos extraordinarios que contradice esta idea es porque así lo amerita el tema tratado.
·         Función didáctica de la poesía. Para los antiguos, la poesía era la maestra de los pueblos. El poeta enseñaba deleitando. También los neoclásicos asumen la poesía como un medio para difundir sus mensajes doctrinarios.

·         La Impersonalidad. Los poetas neoclásicos evitaron que el mundo privado de sus sentimientos se proyectase directamente en la obra.

·         La Universalidad. El neoclasicismo no fue partidario de los temas locales. Su orientación estética reposa sobre cierta idea de lo universal. Lo mutable y transitorio no es importante. Hay que buscar lo permanente, captarlo y expresarlo y así crear una obra de interés que se proyecte sobre más lectores y al mismo tiempo que llegue a ser permanente en el tiempo. 





EL ROMANTICISMO

El Romanticismo fue un movimiento cultural surgido en Alemania a fines del siglo XVIII; aunque los primeros indicios de la sensibilidad romántica habían aparecido ya a mediados del siglo XVIII en Inglaterra. Su aparición surge como una reacción a la frialdad del Neoclasicismo; por eso, propone que los sentimientos estén por encima de la razón. Se caracterizó por defender la libertad de inspiración y por la exaltación de los sentimientos. La literatura se vuelve más subjetiva. El Romanticismo se puede definir como un movimiento que da un grito de libertad; posee un espíritu rebelde que va a luchar contra las diversas corrientes racionalistas. En España, los representantes son: Gustavo Adolfo Bécquer con sus "Rimas" y José Zorrilla con su obra Don Juan Tenorio. En Alemania, J.W. Goethe y su texto Fausto.


Concepto e influencias históricas
La palabra “romántico” se deriva del inglés “romantic”, lo que traduce como Novelesco. Dicha palabra fue usada por primera vez en Inglaterra durante el siglo XVII. En este movimiento se puede encontrar una admiración hacia los fenómenos más fuertes de la naturaleza como cataratas, tempestades, el mar; una fascinación por lo esotérico, así como la creencia en fantasmas y vampiros. Dentro de dicha corriente también se da un interés por la literatura y la arquitectura medieval, esto hace que su imitación se prolongue hasta finales del siglo XIX. El movimiento romántico abarca casi todo el siglo XIX; pero su mayor apogeo se sitúa entre 1825 y 1875. El movimiento en general se caracteriza por una nueva adopción y reinterpretación de lo clásico y gótico, más que por un estilo propio.
El artista romántico puede ser considerado individualista, apasionado y creador espontáneo por naturaleza; de la manera más esencial e íntima, toda norma le resulta profundamente desagradable. Se dice que el romanticismo es en realidad una manera de sentir mucho más que una simple elección de un tema; por ello, este sentimiento se percibe subjetivamente. El romanticismo deja de un lado la inspiración en la Grecia y la Roma clásica, así como también huye del realismo trivial y de la pura belleza exterior para buscar el movimiento interior. Esta expresión interna generalmente se manifiesta en lo sentimental, así como muchas veces en lo fúnebre y en lo negativo. El artista trata de captar el paisaje propio por lo que se identifica con él exaltándolo y mostrando asimismo una tendencia hacia lo arcaico, lo que le da cierta melancolía.
Este movimiento históricamente es más propio de los pueblos germánicos, por lo que en los demás países sólo adquiere tonalidades propias de cada espíritu nacional. En general, reviven aspectos de la Edad Media, que fueron censurados por los neoclásicos. Así mismo los ideales cristianos motivan a los escritores, y los paisajes melancólicos, ruinas, y tierras exóticas, son descubiertos por el artista romántico. En la mujer descubren no sólo el cuerpo bello, sino también el espíritu hermoso, por eso los artistas románticos la tratan con toda consideración.

Características más importantes del romanticismo
§  Es el movimiento que se opone a serenidad clásica.
§  Es la expresión viva, que se opone frente a la frialdad del Neoclasicismo.
§  Es la exaltación de la libertad, frente a las reglas de la academia.
§  Es la variedad, contra la unidad en la composición.
§  La imaginación y el sentimiento, frente a la razón. 


REALISMO
Este movimiento surgió en contraposición a los excesos del Romanticismo; la literatura se vuelve objetiva y el don de la observación es el elemento clave para hacer una descripción casi fotográfica de la realidad. Se dio en el siglo XIX y entre sus representantes, está el español Benito Pérez Galdós y su novela Marianela, el francés Gustave Flaubert con Madame Bovary. En Rusia, es conocido Fedor Dostoievski y su novela Crimen y Castigo.
NATURALISMO
El Naturalismo fue una corriente literaria nacida en Francia, en la segundad mitad del siglo XIX; se conoce, no tanto como oposición al Realismo, sino como evolución de este. El Realismo partía de la observación de la realidad, el Naturalismo va más allá y recoge, de la realidad cotidiana y social, las miserias humanas, y los instintos más primarios y brutales.
SIMBOLISMO
El Simbolismo surgió en Francia a finales del siglo XIX y consistió en una reacción contra el Realismo y Naturalismo; esta corriente recogió parte del espíritu romántico y trajo una experiencia de lo absoluto y un modo intuitivo de conocimiento. 




MODERNISMO


Tanto el Modernismo como la conocida con el nombre de Generación del 98, son dos tendencias que surgen en la literatura hispánica a finales del siglo XIX y se desarrollaron en los primeros años del siglo XX; ambas son expresiones de la crisis espiritual que vive el mundo. En la literatura de lengua española, el término modernismo denomina a un movimiento literario que se desarrolló entre los años 1880-1910, fundamentalmente en el ámbito de la poesía y se caracterizó por una ambigua rebeldía creativa, un refinamiento narcisista y aristocrático, el culturalismo cosmopolita y una profunda renovación estética del lenguaje y la métrica. También se conoce por modernismo a la forma hispánica de la crisis universal de las letras y del espíritu y que se manifiesta en el arte, la ciencia, la religión y la política. En ciertos aspectos su eco se percibe en movimientos y en corrientes posteriores. En las raíces del Modernismo hay un profundo desacuerdo con la civilización burguesa.

Características del modernismo
El modernismo hispánico es una síntesis del Parnasianismo y del Simbolismo: de los primeros toma la concepción de la poesía como bloque marmóreo, con el anhelo de perfección formal, los temas exóticos, y los valores sensoriales; de los segundos la concepción de que el arte debe sugerir, y la búsqueda de efectos rítmicos dentro de una variada musicalidad. Las principales características del modernismo son:
§  El rechazo de la realidad cotidiana, ante la cual el escritor puede huir en el tiempo (evocando épocas pasadas y mejores) o en el espacio (muchos de los poemas se desarrollan en lugares exóticos y lejanos).
§  Una actitud aristocratizante y cierto preciosismo en el estilo, así como la búsqueda de la perfección formal (de inspiración parnasiana) que se aprecia no sin cierto individualismo.
§  La búsqueda de la belleza se consigue a través de imágenes muy plásticas y acercamiento a las artes, de una adjetivación con predominio del color y con imágenes relacionadas a todos los sentidos, así como con la musicalidad que produce el abuso de la aliteración, los ritmos marcados y la utilización de la sinestesia (influencias del simbolismo).
§  Tanto la fidelidad a las grandes estrofas clásicas como las variaciones sobre los moldes métricos, utilizando versos medievales como el alejandrino, el dodecasílabo y el eneasílabo; con aportes de nuevas variantes al soneto.
§  El uso de la mitología y el sensualismo.
§  Una renovación léxica con el uso de helenismos, cultismos y galicismos, que no buscaba tanto la precisión como el prestigio o la rareza del vocablo.
§  El deseo innovador que aspiraba a la perfección que apreciaban en la literatura europea.
§  La adaptación de la métrica castellana a la latina.
§  El culto a la perfección formal, con poesía serena y equilibrada.  

Temas del modernismo
La temática modernista revela, por una parte, un anhelo de recreación de armonía frente a un mundo inarmónico, y así un ansia de plenitud y perfección; y, por otra parte, una búsqueda de raíces en la crisis que produjo un sentimiento de desarraigo en el escritor, quien se presenta como guía capaz de mostrarle al hombre común los valores verdaderos. Los temas tratados son muy variados, pero estos son algunos de los más recurrentes:
         La desazón típica del romanticismo: el hastío de la vida y una profunda tristeza, junto a la melancolía y la angustia.
         Búsqueda de la soledad y rechazo de una sociedad.
         El escapismo, evasión de la realidad del tiempo y del espacio.
         El amor y el erotismo, con cierta idealización del amor y de la mujer. El tema del amor imposible se presenta con diferencias respecto al ideal romántico. Hay un contraste entre el profundo y delicado amor y un intenso erotismo.
         El cosmopolitismo muestra el anhelo de distinto y aristocrático. Los modernistas demostraban mucha devoción por París.
         Los temas americanos, en especial los temas indígenas, muchas veces con una defensa del indígena.
         Lo hispano como antecedente histórico valioso que otorga una armonía frente al mundo inarmónico.  
Raíces del modernismo
Tradicionalmente se ha asociado su comienzo a la publicación, en 1888, de Azul..., de Rubén Darío, a causa de la innegable repercusión del libro en la literatura de Hispanoamérica. El término modernismo designaba cierta corriente heterodoxa de renovación religiosa, y se aplicó en el campo de las artes a tendencias surgidas en los últimos veinte años del siglo XIX. Sus rasgos más comunes eran un marcado anticonformismo y un esfuerzo de renovación. En su origen el apodo de “modernistas”` era utilizado con un matiz despectivo; hacia 1890, Rubén Darío y otros asumen tal designación con insolente orgullo; a partir de entonces el término modernismo fue perdiendo valor peyorativo. En ciertos aspectos su eco se percibe en movimientos y en corrientes posteriores.
Principales autores modernistas
El Modernismo cuenta con un elevado número de escritores en América. Algunos han tenido verdadera repercusión internacional y otros han quedado reducidos al ámbito nacional. Un aspecto común fueron los viajes que hicieron, bien por trabajo (muchos fueron diplomáticos), bien por ampliar sus conocimientos y conocer a otros escritores. Rubén Darío es, sin lugar a dudas, el más influyente, pero también hay otros que entablaron relaciones con escritores españoles. Algunos autores que participaron de una estética semejante y publicaron en la primera mitad de la década de 1880, como José Martí, Julián del Casal, Manuel Gutiérrez Nájera, Salvador Díaz Mirón, Enrique Gómez Carrillo, Manuel González Prada, José Asunción Silva y Salvador Rueda fueron considerados precursores del modernismo. La crítica actual los considera autores plenamente modernistas. 



EL VANGUARDISMO
Esta corriente literaria se orienta hacia un arte nuevo y libre; reúne a las tendencias que surgieron al finalizar la Primera Guerra Mundial, denominadas "ismos". Rechaza el arte desde Homero hasta el Modernismo de Rubén Darío.  La primera mitad del siglo XX se caracterizó por los enfrentamientos bélicos entre potencias europeas, lo cual produjo hechos como la Primera Guerra Mundial, la Revolución soviética y la Segunda Guerra Mundial. El movimiento vanguardista toma su nombre de un término militar que significa los batallones que van de avanzada en la batalla; esta fue la significación que se le dio en el ámbito literario: un desafío a lo establecido en las formas de expresión, ya que busca distintas formas experimentales y se opone a las tradicionales. En la raíz de estos movimientos está la inseguridad humana por la crisis de una sociedad dividida entre tradicionalista y revolucionaria. El período de entreguerras es de una actividad importante en lo político, en lo social y en lo artístico. Los “ismos” como se llamó a las distintas corrientes artísticas de la época, fueron en su mayoría de poca duración y se sucedieron uno tras otro en los años comprendidos entre 1914 y 1930.
Entre los movimientos de vanguardia destacados en América están: el Creacionismo iniciado por Vicente Huidobro, el Ultraísmo representado por Jorge Luis Borges y Surrealismo que aparece en algunas composiciones de César Vallejo y Pablo Neruda. Estos movimientos no se limitaron a proponer un cambio formal en el lenguaje de la poesía; por el contrario, desde los años que le siguen a 1920, la narrativa comienza a ser atendida con toda inquietud por algunos de los mismos escritores afiliados a los grupos de vanguardia. La década de 1920 a 1930 atestigua estos primeros intentos de escribir cuentos y novelas cuyo lenguaje, técnicas y temas se salían completamente del tema regionalista. Así ocurre, por ejemplo, con el narrador uruguayo Filiberto Hernández (1902), quien desde 1925 inicia el ciclo de unos textos inmensamente extraídos en su lenguaje y completamente despojados de color local en sus temas.

Características del vanguardismo
·         El escritor vanguardista es un inconforme, ya que el pasado no sirve, hay que buscar un arte que responda a esta novedad interna que vive el hombre, apoyándose en la novedad original que uno lleva por dentro.
·         Es necesario abandonar los antiguos temas, ya que están gastados, carecen de sustancia, y no responden al hombre nuevo.
·         En algunos movimientos vanguardistas hay una marcada tendencia a hacer plástica en la coloración de las palabras, para formar la obra literaria.
·         En la poesía vanguardista se juega constantemente con el símbolo. Ciertos animales como el búho y el buitre son representaciones simbólicas que recorre al poeta.
·         Los poetas vanguardistas reaccionan contra las reglas tradicionales de la versificación, pero sus necesidades expresivas no se adaptan "a formas fijas" y necesitan una mayor libertad ya que lo fundamental no va a ser lograr sonidos agradables, sino "la expresión adecuada de su mundo interior".
·         Reacción contra el modernismo, específicamente contra los imitadores de los maestros de esta corriente.
·         Flujo y reflujo de las tendencias europeas. Los grandes cuadros de este período se nutren en la savia de su tierra y de su circunstancia humana
·         Conciencia social: casi todos los más significativos escritores de este tiempo acusan en su obra una conciencia social que los lleva a tomar posiciones frente al hombre y su destino
·         Hay nuevos temas, nuevo lenguaje, revolución formal, desaparición de la anécdota.
·         Se proponen temas como el anti-patriotismo, la deserción, la existencia de los hombres reales de carne y hueso.
·         El punto de vista del narrador es múltiple, o lo que algunos llaman simultaneidad de puntos de vista.
·         Incorpora el ambiente a la acción y los hace indivisibles, por lo que va a existir "un vínculo estrecho entre el ambiente y los gustos de los personajes.
·         La diferencia entre la narrativa vanguardista y la narrativa regional consiste en un cambio de ubicación de los mundos imaginarios creados por los escritores: en esta última, ese mundo imaginario está íntimamente relacionado con el espacio físico, apegado a la naturaleza y al paisaje (novela de la tierra o telúrica); en la narrativa vanguardista, en cambio, ese mundo ficticio, se traslada a las ciudades y da lugar a lo que se denomina, en contraposición con aquella, la narrativa urbana.
·         En la novela vanguardista el espacio “urbano” o “cosmopolita” crece en la medida en que el desplazamiento temático se produce de la naturaleza al hombre radicado en concentraciones urbanas (que ha tomado conciencia de su situación en el mundo contemporáneo). Las dos Guerras Mundiales, la Guerra Civil Española, el surgimiento de doctrinas totalitarias y la depresión económica del año 30, entre otros sucesos, producen una crisis moral y cultural que modifica el concepto de la existencia humana en un clima de angustia y zozobra de alcances universales.
·         El hombre contemporáneo, como los personajes de la nueva novela, se orienta entonces hacia la indagación de sí mismo asistido por los descubrimientos de la psicología moderna que penetra e campos del subconsciente –explorado por Sigmund Freud- y por corrientes filosóficas que, como el existencialismo, analizan la situación del ser humano en un mundo absurdo y angustiante. La mayor parte de las obras son de carácter psicológico, flujos de la conciencia y la subconsciencia, donde se combina la realidad con lo mítico y lo absurdo. Se profundiza en el mundo interior de los personajes, pues trata de presentarlos a través de sus más escondidos estados del alma.
·         En este tipo de literatura no interesa el tiempo cronológico, sino el tiempo anímico
·         No se toma en cuenta el aspecto físico, pues, se limita a sugerir para que el lector complete, el autor exige la presencia de un lector atento que vaya desentrañando los hechos oscuros que se presentan y armando inteligentemente las piezas de ese rompecabezas de la novela de nuestro tiempo.

FUENTE 

Carrera, L. (2012. Marzo, 15) Corrientes y Movimientos Literarios. Bosquejos (Blog en Línea) Disponible: htpp://liduvina carrerablogspot.com/2012/03/15/corrientes y movimientos literarios. (Consulta: 26/09/13)

El Romanticismo (s.f.). RENA. Red Escolar Nacional. (Documento en Línea). Disponible:http://www.rena.edu.ve/cuartaEtapa/historiaArte/Tema14.html (Consulta: 18/02/12). 

Peláez, V. (2011. Diciembre, 13). Corrientes literarias. Voces libres (Blog en línea). Disponible:http://voceslibres.lacoctelera.net/post/2011/12/13/corrientes-literarias. (Consulta: 23/02/12).